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¿Odias seguir soltero? El “MIEDO” podría estar saboteando tu vida amorosa.

Cuando la ansiedad, el miedo o los “fantasmas de las relaciones pasadas” entran en juego a la hora de encontrar pareja… ¡es hora de cortarlos de raíz y dejar espacio al amor!

  • Miedo al juicio / rechazo

“Todos me miran “.

“Ella pensará que soy un poco nervioso “.

Los temores de ser juzgados o rechazados por otros son ejemplos de ansiedad social. Encontrar la persona adecuada para que sea tu pareja, requiere una cantidad considerable de extraños que se acercan y se encuentran (es decir, tenemos que tener unas cuentas citas), lo que para la persona socialmente ansiosa es el equivalente a pedirle a una persona con claustrofobia que viva en un ascensor. Los mayores temores de la persona fóbica social, son la humillación y la evaluación pública. Entonces, cuando contemplan entablar conversación con una persona atractiva, la idea se aborta rápidamente después de imaginar una serie de situaciones embarazosas. Si la ansiedad social se ignora y no se trata, puede llevar a evitar cada vez más situaciones interpersonales. En otras palabras, el miedo a hablar puntualmente con un extraño se convertirá en una razón para evitarlo (“No me voy a molestar porque de todos modos ella probablemente no sea mi tipo”). Evitar la prueba y el error de las citas significa, sí, lo has adivinado, quedarte solter@.

 

  • Problemas “Ex”

Si reunirte con extraños no te hace sudar las manos, tal vez el antiguo bagaje de otras relaciones lo haga. Digamos que tu última relación terminó horriblemente, dejándote con los fragmentos de un corazón roto. Finalmente, te encuentras con alguien nuevo, una persona que es perfecta para ti, pero en lo único que puedes pensar es en lo que PODRÍA salir mal. Cuando algo o alguien te han lastimado, una respuesta comprensible es hacer todo lo posible para evitar volver a sentir dolor. Tan tentador es encerrarte en casa y obsesionarte con una relación anterior, que es difícil darte cuenta de que es posible confiar y amar nuevamente. Lo más importante es que recuerdes que tu próxim@ compañer@ no es tu ex, así que no traigas esas viejas dudas y temores a la nueva relación. Deja los “ex” donde pertenecen: el pasado.

 

  • Dificultades con el vínculo

La investigación sugiere que el tipo de vínculo que formamos con los cuidadores cuando somos bebés, influye en cómo nos unimos en las relaciones románticas de adultos. Si tus cuidadores atendieron tus necesidades de manera consistente y adecuada en la infancia (es decir, el apego seguro), es más probable que experimentes un apego cómodo y saludable con la persona que amas. Pero no todos son tan afortunados.

  • Tipo de apego ambivalente

Las personas que formaron un apego inseguro cuando eran bebés (es decir, el cuidador no cumplió con tus necesidades) tienen más probabilidades de experimentar mucha ansiedad sobre el amor. Las personas que han formado este apego, de adultos consideran la posibilidad de abandono por parte de su pareja como muy alta, sufriendo frecuentemente ansiedad. A menudo se sienten reacios a acercarse a los demás y se preocupan de que su pareja no corresponda a sus sentimientos. Esto conduce a frecuentes rupturas, a menudo porque la relación se siente fría y distante. Estas personas se sienten especialmente angustiadas después del final de una relación.

  • Tipo de apego evitativo

Los niños con estilos de apego evitativo tienden a evitar a los padres y cuidadores. Esta evitación a menudo se hace especialmente pronunciada después de un período de ausencia. Es posible que estos niños no rechacen la atención de un padre, pero tampoco buscan consuelo o contacto. Los niños con un vínculo de evitación no muestran ninguna preferencia entre un padre y un completo extraño.

Como adultos, aquellos con un apego evitativo tienden a tener dificultades en la intimidad y las relaciones cercanas. Estas personas no invierten mucha emoción en las relaciones y experimentan poca angustia cuando una relación termina. Otras características comunes incluyen la falta de apoyo a las parejas durante los momentos estresantes y la incapacidad de compartir sentimientos, pensamientos y emociones con las parejas.

 

  • Límites rígidos

Los límites personales, están destinados a separar y proteger. La autora, Nina W. Brown, describe límites rígidos como una renuncia a involucrarse emocionalmente con otros en un esfuerzo por evadir la vulnerabilidad y el daño (1998). En otras palabras, la rigidez basada en el miedo es la típica armadura de acero que rodea a un corazón indeciso, con la intención de protegerse de la decepción. Además, las personalidades rígidas pueden ser muy particulares sobre cómo deben ser las cosas y, a menudo, son resistentes al cambio. Aunque pueden desear amor, sus expectativas de sí mismos y de los demás no son realistas. Hasta que el caballero acorazado esté listo para deshacerse de la inflexibilidad y bajar el puente levadizo para invitar a otros dentro, es probable que siga siendo involuntariamente el único habitante del castillo.

 

Si la ansiedad se está interponiendo en el camino de experimentar una relación saludable y romántica, la terapia te puede ayudar. Uno de los tratamientos psicológicos más eficaces para la ansiedad es  la terapia cognitiva conductual (TCC). Ponte en contacto conmigo y evaluaré tu caso de forma individual.

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