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Tomar la decisión de ir al psicólogo suele ser un paso difícil. Aún hay mucho desconocimiento sobre lo que un psicólogo puede hacer. Aunque lo peor es la desinformación, que hace tener ideas equivocadas sobre lo que supone ir a terapia psicológica.

Esperamos poder romper algunos de estos mitos con este artículo.

Mito 1. Hablar de emociones y pensamientos te hace sentir peor.

En general, los estudios científicos muestran que cuando hablamos de nuestros pensamientos y emociones, en realidad disminuyen en intensidad.

Esto parece deberse a que hablar sobre las cosas puede ayudarte a superar la confusión, resolver problemas, ver las cosas desde una nueva perspectiva o descubrir soluciones.

Hablar de ello también puede ayudarte a conocer mejor tus pensamientos y emociones, y a sentirte menos solo.

Mito 2. Los psicólogos son expertos en salud mental, por lo que no tienen problemas en este ámbito ni ninguna dificultad en su vida.
Aunque los psicólogos pasamos varios años estudiando la forma en la que funciona la mente humana, esto no nos protege de enfrentar los desafíos normales del ser humano.

Incluso después de aprender todas las teorías y técnicas basadas en la evidencia, a veces, también nos resulta difícil aplicar estas habilidades y cuidar nuestra propia salud mental.

Mito 3. Los psicólogos siempre dan un diagnóstico.

Aunque los psicólogos estamos capacitados para el diagnóstico de problemas de salud mental, no siempre es útil o relevante que proporcionemos un diagnóstico.

Trabajamos junto a la persona para entender las dificultades que le preocupan y buscamos la manera de conseguir los objetivos que nos propongamos de manera conjunta.

Mito 4. Un psicólogo solo es útil si tienes problemas de salud mental o si “estás loco”.
Aunque muchas de las personas que nos consultan experimentan problemas de salud mental, o los han tenido en el pasado, también hay gente que viene a vernos porque: atraviesan una crisis vital, necesitan tomar una decisión, quieren conocerse mejor, etc.

Mito 5. Si los síntomas mejoran y comienzas a sentirte mejor, no hay razón para continuar la terapia.

Esto tiene sentido, pero cuando uno se encuentra mejor y más estable, también puede ser una oportunidad ideal para explorar por qué ciertos patrones de pensamiento y comportamiento continúan manteniéndose en su vida.

Cuando los síntomas mejoran te sientes menos vulnerable y más tranquilo, lo que te hace sentir más seguro y poder hablar abiertamente sobre estos patrones y profundizar en ellos.

Puede ayudarte a conocerte a ti mismo de una manera totalmente diferente y a abrirte a nuevas formas de ver el mundo.

Mito 6. Los psicólogos siempre se centran en el pasado, especialmente en la infancia.
Cuando vas a un psicólogo por primera vez, para que podamos obtener una imagen precisa de lo que te está sucediendo, te haremos algunas preguntas sobre tu pasado, incluida tu infancia. Esto nos ayuda a conocerte mejor.

Entendemos que este proceso a veces puede ser abrumador. Sin embargo, lo primordial es que la persona se sienta cómoda y decida lo que hace y de lo que quiere o no hablar.

Por lo general, a las personas que nos consultan les resulta útil centrarse en el presente inicialmente y luego, cuando sienten que sus síntomas están mejorando o que están recuperando su estabilidad, se animan a mirar al pasado en busca de pistas sobre por qué siguen manteniéndose ciertos síntomas o patrones.

Tú puedes decidir junto con tu psicólogo qué es lo que te resulta más cómodo y beneficioso.

Mito 7. No hay diferencia entre hablar con un psicólogo y hablar con un familiar o amigo.
Como psicólogos, te proporcionaremos una perspectiva que es única e imparcial. En parte, porque no estamos involucrados en tu vida personal. Pero también, porque una de nuestras habilidades es escuchar de una manera activa, empática, imparcial y objetiva. Esta forma particular de escuchar a menudo permite a las personas abrirse y explorar creencias, recuerdos, experiencias, ideas, miedos y emociones de los que podrían sentirse reacios a hablar con amigos o familiares.

La terapia también es un espacio reservado solo para ti. Nadie va a juzgarte ni debes preocuparte de lo que puede pensar la persona que tienes delante. Resulta liberador tener un espacio en el que puedas ser abierto y honesto sobre lo que te está sucediendo, aunque esto pueda resultarte incómodo al principio.

Esperamos que esta publicación te haya ayudado a desmitificar algunas ideas y conceptos erróneos que podrían estar impidiéndote buscar ayuda profesional.

Si tienes más preguntas sobre la terapia psicológica, no dudes en consultarnos.

Sabemos que es un paso muy importante, pero creemos que vale la pena el tiempo y el esfuerzo.

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