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¿Eres agradecido? ¿Te gustaría trabajar ésta fortaleza? Aquí te dejo los secretos que debes saber y cómo incorporarlo a tu vida.

 

El mes de enero suele ser un momento en el que hacemos una pausa y reflexionamos sobre nuestras vidas durante el año pasado.

Pero la gratitud es mucho más que un sentimiento a poner en marcha una vez al año. Aquí hay cinco secretos de gratitud para una vida más agradecida.

 

  1. Gratitud: todos lo tenemos

Cada uno de nosotros tiene gratitud. Todos tenemos momentos en los que hemos estado agradecidos por un regalo, una palabra conmovedora, una amistad o una experiencia especial. Y, cuando la vida es dura, estamos agradecidos por los días en que es menos difícil. O, cuando alguien nos mostró un poco de amabilidad cuando más lo necesitábamos.

 

  1. Ciencia de la gratitud

La ciencia de la gratitud (sí, ¡existe!) Nos dice que cuando las personas ejercen la gratitud, la fisiología de su cuerpo cambia. Por ejemplo, los estudios que han usado imágenes de resonancia magnética para estudiar el cerebro mientras las personas tienen pensamientos de gratitud, tienen las regiones que controlan el estrés y detectan amenazas más tranquilas, poseen una mejor regulación emocional y menores ritmos cardíacos. En definitiva, tienen mejor bienestar emocional. Son psicológicamente más sanos.

 

  1. La gratitud: un comportamiento

La gratitud es un comportamiento. Y cualquier cosa que sea un comportamiento puede convertirse en un patrón. Un hábito. Un ritual. Puede terminar siendo un hábito externo, como escribir las cosas por las que estás agradecido en un diario. Pero, comienza como una disciplina interna cuando eliges tu patrón de pensamiento.

La gratitud comienza en la mente. Es como una bifurcación en la carretera cuando tienes la opción de ir hacia la izquierda o hacia la derecha, cada ruta te lleva a un lugar diferente. Tú ejerces la gratitud cuando decides pensar en el bien que puede surgir de una situación, en lugar de quedarte en el lado negativo.

 

  1. Gratitud: vida del cerebro superior

Cuando tomas la decisión de pensar en el lado positivo de una situación, mantienes tu actividad cerebral en la parte superior del cerebro, en la corteza, en lugar de hacerlo en la parte inferior de tu cerebro que está dominada por el miedo y la amenaza. Cuando vives en tu cerebro superior, puedes pensar en soluciones creativas para los problemas. Cuando vives en la parte inferior de tu cerebro, estás limitado por dos elecciones: los extremos, ambos dominados por el miedo. Y, al encender tu cerebro inferior, se desencadena la liberación por parte del cuerpo de una cascada de hormonas del estrés. En lugar de pensar claramente sobre una situación, quieres huir o te siente inmovilizado e incapaz de hacer algo al respecto, y te sientes tenso e irritable.

Vivir en la parte superior del cerebro no significa que ignores la realidad de las situaciones o que la vida no sea un desafío. Significa que eliges controlar tus propias reacciones. Stephen Covey dijo que entre cada situación y nuestra respuesta había un espacio en el que podíamos elegir cómo responder.

 

La gratitud es una estrategia que puede ayudarte a vivir en tu cerebro superior. Cuando eliges estar agradecido por una situación o una persona en tu vida, elevas tu pensamiento a tu cerebro superior. La primera vez que lo hagas puede llevar mucho esfuerzo. La próxima vez te llevará menos esfuerzo. Y la próxima vez, menos esfuerzo todavía. Sin embargo, siempre requerirá un poco de esfuerzo, y eso tiene que ver con que nuestro cerebro esté naturalmente más centrado en lo negativo.

 

  1. La gratitud diaria: una fuerza emocional.

Cuando ejercitas la gratitud, construyes fuerza emocional. Desarrollas resiliencia. Mejoras tu habilidad para manejar situaciones difíciles cuando surgen. Como un bombero, necesitas estas habilidades y hábitos antes de que comience el fuego. No puedes construirlos cuando intentas combatir el fuego.

 

Aquí hay 4 maneras en que puedes practicar el comportamiento de gratitud:

1-Mientras caminas (¡o te secas el cabello!). Usa ese tiempo para pensar en las cosas por las que estás agradecido ese día.

 

2-Escribe una lista de lo que estás agradecido en un diario.

 

3-Inserta declaraciones de gratitud en tus conversaciones (estoy realmente agradecido de que…).

 

4-Elige el modo de gratitud en tus patrones de pensamiento.

 

Y estar agradecido, ¿qué te dará?:

  1. Mejorará tus relaciones

Cuando somos agradecidos, los demás se acercan más a nosotros, nos hace más interesantes.

 

  1. La persona que lo recibe obtendrá beneficios.

¿Cómo te has sentido cuando alguien ha sido agradecido contigo? ¿Cómo te has sentido cuando alguien valora tus esfuerzos o tu trabajo? A los demás les harás sentir así.

 

  1. Serás más feliz

Las personas más agradecidas generalmente no tienen expectativas muy ambiciosas.

Cuando eres agradecido, valoras lo que tienes y tu mente no se fija en lo que te falta. Si aprecias lo que has conseguido en la vida y lo que tienes, serás más feliz, pues valoraras los logros que has alcanzado.

 

Y vosotros, ¿qué agradecéis en vuestra vida? ¿Habéis probado alguno de los trucos que os he dejado? ¿Qué resultados habéis obtenido? ¡Compartir aquí abajo vuestros comentarios e ideas!

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