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Las investigaciones muestran que las personas tienden a tomar decisiones importantes en la vida al principio del año, lo que nos da objetivos de Año Nuevo. Este es el momento adecuado para grandes y pequeños cambios.
En lugar de seguir algunos de los consejos habituales sobre cómo hacer y mantener las resoluciones de Año Nuevo, podrías, en cambio, utilizar el cerebro y la ciencia del comportamiento para elaborar objetivos de Año Nuevo que realmente funcionen.

Aquí dejo algunas ideas sobre cómo hacer esto:

1. Escoger acciones pequeñas, concretas. “Haz más ejercicio” no es pequeño. “Comer más sano” no es pequeño. Esta es una de las razones por las que los objetivos de Año Nuevo no funcionan.
Muchos de los objetivos de Año Nuevo tienen que ver con los hábitos: comer de manera más saludable, hacer más ejercicio, beber menos, dejar de fumar, pasar más tiempo “desconectado” o cualquier otro tipo de comportamiento “automático”. Los hábitos son automáticos, respuestas “condicionadas”.
Si es un hábito, y quieres generar uno nuevo, debe ser algo realmente pequeño y específico. Por ejemplo, en lugar de “Haz más ejercicio”, elige “Caminar durante al menos 20 minutos al menos tres veces por semana” o “Toma un zumo de naranja todas las mañanas”.

2. Usa señales visuales y/o auditivas. ¿Quieres ir a andar todos los días? Establece un lugar en tu casa donde estén tus zapatillas para caminar. No las guardes en un armario. Ponlas en un lugar donde las veas cuando llegues a casa del trabajo o a primera hora de la mañana. Las zapatillas actuarán como una señal visual. Y/o programa una alarma en tu teléfono que diga “Ves a caminar” y haz que suene la alarma todas las mañanas a las 7:30 a.m. Las personas están condicionadas a señales auditivas y visuales, y eso hace que sea más fácil que una acción se convierta en un hábito.

3. Decide lo que quieres, no lo que NO quieres. En lugar de establecer una resolución de “No voy a revisar mi correo electrónico 10 veces al día”, plantéalo para lo que vas a hacer: “Voy a revisar mi correo electrónico solo dos veces al día”. En lugar de ” Voy a tomar menos refrescos”, establece el objetivo como” Voy a reemplazar un refresco por agua”. Aunque esto puede parecer no muy diferente, es importante. Es más fácil para las redes de tu cerebro, para trabajar en una intención declarada en el “afirmativo” de lo que se afirma en el “negativo”.

4. Escribe una nueva historia de ti mismo. La mejor (y algunos dirían que la única) manera de lograr un cambio de comportamiento a medio y largo plazo es cambiar tu propia historia.

 

Todos tenemos historias sobre nosotros mismos que impulsan nuestro comportamiento. Tienes una idea de quién eres y qué es importante para ti. Esencialmente tienes una “historia” operando sobre ti en todo momento. Estas historias personales tienen una poderosa influencia en las decisiones y acciones.

Te des cuenta o no, tomas decisiones basadas en mantenerte fiel a tus propias historias e ideas. La mayor parte de esta toma de decisiones basada en historias personales ocurre inconscientemente. Te esfuerzas por ser consistente. Quieres tomar decisiones que coincidan con tu idea de quién eres. Cuando tomas una decisión o actúas de una manera que se ajuste a tu propia historia, la decisión o acción se sentirá correcta. Cuando tomas una decisión o actúas de una manera que no se ajusta a tu propia historia, te sientes incómodo y pueden aparecer emociones negativas.

Si deseas cambiar tu comportamiento y hacer que el cambio se mantenga, primero debes cambiar la historia personal subyacente que está operando. ¿Quieres ser más optimista? Entonces será mejor que tengas una historia personal que diga que eres una persona optimista. ¿Quieres unirte a un grupo de senderismo? Entonces necesitarás una historia personal donde seas extrovertido y deportista.

Una técnica que se ha investigado es la “edición de historias”: 

  • Escribe tu historia existente. Presta especial atención a cualquier cosa sobre la historia que va EN CONTRA del nuevo objetivo que deseas adoptar. Entonces, si tu objetivo es aprender a desconectar y estar menos estresado, escribe una historia que sea realista, que muestre que es difícil para ti eliminar el estrés, por ejemplo, que tiendes a involucrarte demasiado en los problemas de casa o en el trabajo.
  • Ahora reescribe la historia: crea una nueva historia personal. Contar la historia de la nueva forma de ser. Cuenta la historia de la persona que aprecia la vida y se toma el tiempo de cuidarse a sí misma.

La técnica de edición de historias es tan simple que no parece posible que pueda dar lugar a cambios tan profundos. Pero la investigación muestra que una historia personal reescrita puede marcar la diferencia.

Dale una oportunidad. ¿Qué puedes perder? Este año usa la ciencia para crear y cumplir con tus objetivos de Año Nuevo.

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