PROBLEMAS FAMILIARES

Los problemas familiares pueden manifestarse en las familias más saludables, teniendo como resultado interacciones desafiantes, frustrantes y dolorosas entre los miembros de la familia. Desde pequeñas irritaciones hasta resentimientos enterrados, desde dramáticos argumentos hasta sentimientos de culpa, decepción e ira que ni siquiera sabíamos que teníamos, nuestras familias a menudo mencionan las emociones más intensas que experimentan, para bien o para mal.

Preocupaciones y síntomas comunes

Idealmente, nuestras familias son aquellas en las que siempre podemos confiar para obtener apoyo, de quienes obtenemos fortaleza y ayuda, por quienes sentimos amor y preocupación, y con quienes nos sentimos cercanos y cómodos, compartiendo abiertamente pensamientos y sentimientos. En realidad, pocas familias cumplen con esta expectativa el 100% del tiempo, y en algunos casos, la familia de una persona está lejos de ser ideal, y está asociada con el estrés, los malentendidos, la ira, la desconexión y las necesidades no satisfechas. Desde nuestra familia de origen, desarrollamos nuestras expectativas de los demás, las habilidades de comunicación, la perspectiva de la vida, la capacidad de dar y recibir amor y las habilidades de afrontamiento, entre muchos otros rasgos, y los problemas familiares crónicos pueden tener efectos duraderos.

Los problemas familiares, van de leves a graves, y desafiarán a todas las familias en algún momento. Estos pueden ser el resultado de problemas de salud mental y de comportamiento en la familia o de eventos estresantes específicos. Los problemas familiares comunes incluyen:

-Problemas económicos

-Presencia de emociones negativas de larga duración (depresión, ansiedad, duelo, etc. de alguno de sus miembros)

-Abuso de sustancias

-Problemas de comportamiento o académicos en niños y adolescentes.

-Separación, divorcio, o pérdida.

-Enfermedad crónica

 

Cualquiera que sea la fuente, puede interferir enormemente con el funcionamiento de todos los miembros de la familia, incluida la familia extensa, aunque es probable que las personas que viven en el mismo hogar se vean afectadas de manera más significativa que las personas que viven separadas. Cuando los miembros de la familia no se llevan bien, la tensión puede afectar la salud mental y física de cada miembro de la familia, las relaciones e incluso su capacidad para las tareas rutinarias. La evidencia de problemas familiares puede materializarse a través de conflictos familiares repetidos, cambios dramáticos de comportamiento en niños y adolescentes, cambios de humor y depresión.

Afortunadamente, resolver los problemas familiares requiere la cooperación de todos en la familia, y esto brinda una gran oportunidad para fortalecer los lazos e interacciones familiares.

¿Qué es la terapia familiar?

La terapia familiar  es una forma de tratamiento que considera los problemas psicológicos y su tratamiento en términos de las interacciones entre los miembros de la familia. Las familias son vistas como una unidad integrada e interconectada en la que el funcionamiento psicológico está influenciado por todos y cada uno de los miembros de la familia, individual y colectivamente, como un sistema completo. Los problemas familiares no tienen que ser graves para justificar la terapia.

En terapia familiar, no hay un paciente concretamente identificado; la atención se centra en los patrones de relación y la comunicación entre los miembros de la familia. Por ejemplo, en la terapia familiar, cuando un niño tiene un problema de comportamiento, es probable que el terapeuta perciba las dificultades del niño dentro del contexto más amplio del sistema familiar, en lugar de sus déficits individuales. Durante la terapia familiar, los terapeutas evitan culpar a cualquier miembro de la familia por el problema y, en cambio, ayudan a la familia a interactuar de maneras nuevas y diferentes que pueden mejorar el funcionamiento.

El tratamiento familiar puede ofrecer ver a la familia como un grupo en cada sesión, o pueden proporcionarse sesiones individuales para complementar las sesiones grupales.

Cuando el problema familiar se convierte en violencia

En los últimos años son más los casos de violencia ascendente que nos encontramos en consulta. Esta situación viene dada por conductas de poder y control sobre los miembros adultos de la familia, generalmente presentando comportamientos violentos dirigidos a los padres o tutores del menor.

Generalmente, la agresividad va aumentando en la escalada de violencia, siendo los comportamientos cada vez más intensos y disruptivos. Estas agresiones pueden ser verbales (insultos, amenazas, gritos), no verbales (ruptura de objetos, gestos amenazantes) y físicas (empujones, golpes, arañazos, etc.)

El perfil de los menores que se ven implicados en esta problemática familiar, suelen tener una mínima o nula autocritica, un estilo de comportamiento impulsivo, un rechazo a las normas y limites, tanto familiares como de otros entornos, desmotivación por los estudios, dificultades en la socialización y baja empatía.

El estilo de crianza que suele acontecer bajo estos problemas es el permisivo junto con la sobreprotección, y en menor medida el autoritarismo. Además una incorrecta vinculación afectiva, disciplinas que refuerzan las conductas agresivas y basadas en el castigo físico, favorecen la aparición de dichos comportamientos.

Este tipo de conflicto familiar deteriora y rompe los lazos familiares, la situación de convivencia se vuelve insostenible, favoreciendo la aparición de otro tipo de patologías, como depresión, ansiedad, abuso de sustancias, etc.

Intervención

El objeto del tratamiento no solo es el menor implicado, sino también los miembros de la familia que estén relacionados con el problema. La terapia cognitivo conductual una vez más se ha visto eficaz en estos conflictos, aplicando diferentes técnicas para poder abordarlo, como la implantación de nuevos estilos de comunicación, creación de nuevos estilos de afrontamiento de problemas, manejo de las emociones, etc… Se trabajara de forma independiente con padres e hijos, para finalmente unificar lo aprendido en sesiones grupales.

 

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